Ciudades sensibles para cumplir las falsas promesas de la smart city

El ambicioso proyecto de Sidewalk Labs en un barrio de Toronto renueva el concepto de ciudades inteligentes con la intención de conseguir por fin que la planificación urbana y la vida en la ciudad se correspondan con las necesidades de sus ciudadanos

En el muelle de Toronto (Canadá), donde la parte este de la ciudad se encuentra con el lago Ontario, el cemento se mezcla con la tierra. Estamos en el hogar de tiendas de suministros de fontanería y eléctricos, aparcamientos, amarres de barcos y un enorme silo construido en 1943 para almacenar soja, una reliquia de la historia de la zona como puerto de embarque.

Los torontonianos destacan que el sitio está arruinado, infrautilizado y contaminado. A pesar de ello (o tal vez por esa razón), los Laboratorios Sidewalk de Alphabet quieren transformarlo en uno de los barrios urbanos más innovadores del mundo. Según la compañía, será un lugar donde los autobuses sin conductor reemplazarán a los automóviles privados; los semáforos seguirán el flujo de peatones, ciclistas y vehículos; los robots transportarán el correo y la basura a través de túneles subterráneos y los edificios modulares se podrán ampliar para alojar empresas y familias en crecimiento.

A principios de la década de los 2000, las llamadas ciudades inteligentes (smart cities) estaban de moda. Algunos países como China, Corea del Sur y los Emiratos Árabes, cautivados por la idea de ciudades capaces de aprovechar la tecnología para reducir el consumo de energía y la contaminación, mejorar el transporte y atraer inquilinos adinerados, contrataron desarrolladores para transformar grandes franjas de tierra en ciudades fotogénicas repletas de las últimas innovaciones.

Pero nadie pudo cumplir sus altas expectativas. Los Laboratorios Sidewalk, fundados en 2015 como empresa subsidiaria de Alphabet para desarrollar tecnología centrada en los problemas urbanos, creen que pueden romper esta tendencia. Su apuesta se centra en trabajar codo con codo con la comunidad para adaptar la tecnología a sus necesidades locales. El responsable de la planificación de sistemas urbanos de los Laboratorios Sidewalk, Rit Aggarwala, afirma: "La gente lleva más de 100 años intentando construir la ciudad del futuro, nosotros queremos aprovechar la vitalidad y el carácter que hay en Toronto".

El barrio Quayside será el protagonista del primer gran proyecto de Sidewalk. La vida empezará en una parcela de casi cinco hectáreas que debería albergar a unas 5.000 personas. El propietario mayoritario del terreno es Waterfront Toronto, una agencia de desarrollo local fundada por los gobiernos federal, provincial y municipal de Canadá. Los futuros desarrollos del proyecto podrían expandirse a una parcela vecina con una extensión de más de 283 hectáreas para acoger a decenas de miles de residentes.

Los autos sin conductor tendrán un papel importante. Sidewalk cree que navegarán con más precisión y obedecerán las leyes de tránsito con más diligencia que los conductores humanos. Por eso, valora que los carriles de Quayside sean más estrechos para dejar espacio disponible para construir aceras y parques. En teoría, el uso compartido de vehículos autónomos reducirá la necesidad de automóviles privados, lo que podría suponer un ahorro anual de 4.800 euros por familia.

Detectar y monitorizar la actividad pública de manera precisa y frecuente será un factor clave. Para que los autobuses autónomos circulen por las calles de la ciudad será necesario saber cuándo cambiar las luces y otras señales de tránsito para dar prioridad a los ciclistas y los peatones.
Los Laboratorios Sidewalk consideran que la información de los sensores también sería compatible con la planificación a largo plazo. Los datos alimentarían una versión virtual de Quayside, y los planificadores urbanos podrían usarla para probar los cambios de infraestructura rápidamente, a bajo coste y sin molestar a los residentes. Los datos también podrían almacenarse en un repositorio compartido que los emprendedores y las empresas podrían aprovechar para crear sus propios productos y servicios para Quayside.

En marzo de 2017 Waterfront Toronto empezó a buscar socios, y en octubre anunció que el elegido eran los Laboratorios Sidewalk. Ahora las dos organizaciones tienen un año para decidir qué tecnologías desplegar, qué compañías además de Sidewalk serán sus proveedores y cómo financiarán el proyecto. Sidewalk se ha comprometido a invertir cerca de 40 millones de euros en la primera fase de planificación, que ya ha comenzado, y en la prueba piloto, que está programada para comenzar más adelante este año. La construcción podría empezar el año que viene.

El director de la escuela de planificación regional de la Universidad Ryerson en Toronto, Christopher De Sousa, afirma: "si Quayside tiene éxito, las ciudades canadienses y de otros lugares no tendrán más remedio que imitarlo, porque tendría enormes implicaciones en términos de sostenibilidad y calidad de vida".

Como era de esperar para una empresa concebida, en parte, por tecnólogos, Sidewalk piensa que las ciudades inteligentes son más bien como teléfonos inteligentes. Se ve a sí misma como un proveedor responsable de ofrecer herramientas básicas (desde software que identifica plazas de aparcamiento disponibles hasta servicios basados ​​en la ubicación que monitorizan la posición exacta de los robots de entrega), al igual que Google lo hace con Android, su sistema operativo para smartphones. Los detalles aún se están debatiendo, pero Sidewalk tiene intención de permitir dar acceso a terceros a los datos y a las tecnologías, del mismo modo que los desarrolladores pueden usar las herramientas de software de Google y de Apple para crear aplicaciones.


Membresias y Partners

  • Cisco Partner
    Dell Partner
    Lenovo Partner
    Microsoft Partner
    HP Partner
  • Eset
    F Secure
    Lenovo Platino
    Microsoft Educación
    Net Group
  • Nicomar
    D Link
    APC
    Autodesk
    Adobe
  • kaspersky
    IBM
    Epson

@2014. Tek Soluciones Tecnológicas.